Energía de los latidos del mar

Modelo energético

boya

Stig Lundbäck lleva media vida intrigado por el funcionamiento del corazón. Emboscado en su cabaña de Tynningö, en esa constelación de islas que rodean Estocolmo, el cardiólogo e inventor sueco de 69 años ha patentado más de 40 ingenios, muchos inspirados por el fascinante sistema de bombeo de este órgano.

En 1984, Lunbäck inventó la «tecnología dinámica adaptativa de bombeo por pistón» (DAPPT) y la aplicó a uno de los primeros corazones artificiales. Años después le dio por pensar que ese mismo sistema, integrado en una boya y oscilando en resonancia con las olas, sería capaz de capturar la energía desbordante del mar. «Todo lo que está vivo palpita», recalca Lundbäck, reproduciendo con sus manos el movimiento oscilante.

«El mar, a su manera, emite sus propios latidos en forma de olas que suben y bajan. El corazón, ahora lo sabemos, bombea con los dos lados y siempre con la misma presión... Las grandes respuestas están en la naturaleza: a los humanos nos toca hacer la conexión».

 La singular conexión entre el corazón y la boya ha cuajado ahora en el proyecto HiWave de CorPower, la start-up impulsada por Lundbäck desde los bosques de Suecia. En sus manos puede estar la llave de la energía marina, si logra superar los obstáculos -alto coste, elevado peso, insuficiente densidad de potencia- que hasta ahora han impedido el despegue de este recurso renovable, que podría llegar a cubrir del 10 al 20% de las necesidades del planeta.

Con la financiación de Kic-InnoEnergy (vinculada al Instituto Europeo de Innovación) y con el apoyo técnico y material de Iberdrola, las boyas de CorPower podrían comercializarse en 2018. La fabricación del primer dispositivo a escala real y su prueba de fuego en el mar están previstos para el próximo año. La boya final -de rabioso color naranja- pesará unas 60 toneladas, tendrá ocho metros de diámetro y 20 metros de altura y será capaz de generar medio megavatio por unidad (la idea es integrarlas en parques de boyas similares a los parques eólicos marinos).

En Tynningö, frente a la casa de Stig Lundbäck y en un día plácido, la boya a escala 1:16 salta alegremente sobre el agua en cuanto llegan las primeras olas artificiales. El secreto está en su interior, en el muelle neumático que se activa con sus bajadas y subidas y en el sistema de engranajes en cascada capaz de transformar el movimiento en energía eléctrica.

Una visita posterior al Royal Institute of Technology nos permite descubrir el corazón de la boya a escala 1.3, bastante más cercana a lo que finalmente será. La música del mar y la mecánica cardiaca se dan la mano en esos muelles neumáticos que suben y bajan (con simulación incluida de conexión a la red sueca).

«La idea es que la boya se comporte de una manera muy similar independientemente del tren de olas», explica Ignacio Pantojo-Titos, del departamento de energía marina de Iberdrola. «En momentos de escaso oleaje, el sistema empuja a la boya hacia arriba para un mayor recorrido. Con gran oleaje, impulsa la boya hacia abajo y la mantiene en una posición más estable».

La boya estaría anclada en el fondo marino mediante varias líneas, para optimizar su recorrido vertical. El mayor reto, aparte del material en que serán construidas (fibra, metal u hormigón), será el diseño del cable de exportación de energía, que tendrá que estar preparado para trabajar en condiciones extremas. «En las simulaciones a escala en tanque de agua, la boya ha sido capaz de soportar el equivalente a olas de 30 metros», explica Ignacio Pantojo-Titos. «El óptimo sería un oleaje de tres metros, en aguas de 40 metros de profundidad. En España tendría un gran potencial en el Cantábrico».

Patrik Möller, director ejecutivo de CorPower, destaca cómo la genial idea de Stig Lunbäck se desmarca de todo lo intentado hasta ahora en energía marina. Más allá de la poderosa metáfora del corazón que da nombre a la compañía, Möller asegura que la boya energética está consiguiendo atraer a los inversores con dos poderosos argumentos sobre sus competidoras: «Cinco veces más densidad de potencia por un tercio del peso».

 

Gales en la proa de la energía barata

La energía de las mareas llama a las puertas de Gales. La bahía de Swansea podría ser pionera en un proyecto revolucionario ideado por la empresa británica Tidal Lagoon Power y con el potencial de generar hasta el 8% de la energía del Reino Unido.

El proyecto implicaría la construcción de muelles multiuso de hasta dos kilómetros de largo donde irían incorporadas las turbinas, que se activarían con las crecidas y las retiradas de las mareas en rías, ensenadas y zonas costeras. El primero de los seis emplazamientos elegidos (cuatro en Gales y dos en Inglaterra) estaría presupuestado en 1.200 millones de euros y generaría electricidad para abastecer a 155.000 hogares, más de la mitad de la demanda de una ciudad como Swansea.

El secretario de Energía birtánico Ed Davey ha dado su respaldo inicial al proyecto piloto de Tidal Lagoon Power. «El coste es muy elevado, pero la energía se produciría de manera muy barata y los beneficios a largo plazo están garantizados», asegura el director de la compañía, que aspira poner a a Gales en la proa mundial de la energía maremotriz.

 

Fuente: El Mundo
Imgagen: El Mundo
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