¿Se ahorra con el cambio de hora?

Modelo energético

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Se acabaron el buen tiempo y los días largos. Con la llegada real del otoño (las temperaturas han bajado, de media, ocho grados en los últimos días), disfrutar de los parques y los paseos vespertinos tiene los días contados. Más aún ante el inminente cambio de horario que, como todos los años, se registrará entre la madrugada del sábado 29 de octubre al domingo 30.

Este fin de semana se volverá al horario de invierno, fijado por la Comisión Europea. A las tres de la mañana volverán a ser las dos. Muchos ciudadanos opinan que es un cambio sin sentido, que solo sirve para alargar las horas nocturnas y acortar las diarias y para ahondar en la tristeza y oscuridad asociada al invierno y a los meses de frío. Sin embargo, más allá de lo psicológico, es un cambio que permite ahorrar, bueno para el medio ambiente y para el bolsillo de todos.

 

Para las economías domésticas, el cambio horario supone un ahorro de 6 euros en un año, un recorte del gasto de 140 millones de euros. Una de las consecuencias más valoradas del cambio horario es que permite ahorrar en iluminación. Desde la Asociación Española de Fabricantes de Iluminación (Anfalum) se estima que la modificación horaria de este verano ha permitido un ahorro de 250 millones de euros en gasto energético en los hogares españoles. Según el presidente de Anfalum, Rafael Barón, el cambio horario estival redujo un 9,8% el consumo de iluminación en los hogares (unas 250 horas), lo que supuso un ahorro energético de 1.780 Gwh/año.

 

Diversos estudios apuntan que tener una hora más de luz solar reduce el uso de iluminación artificial, de electrodomésticos y aparatos energéticos, en general. El objetivo principal que se persigue al retrasar el reloj una hora en invierno y adelantarla en verano es aprovechar más la luz natural diurna. El ahorro, en general, se nota menos en invierno. No obstante, este cambio no es perjudicial para los ciudadanos y hace posible que el gasto energético sea menor.

Son numerosas las instituciones, entre ellas el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía), Anfaluc y la Comisión Europea, que consideran que el cambio horario tiene más ventajas que inconvenientes y que, sin duda, el ahorro energético que se consigue es real, cuantificable y efectivo. Según cálculos del IDAE, el ahorro potencial durante los meses de verano puede alcanzar el 5% del consumo eléctrico en iluminación, en torno a 350 millones de euros. De esa cuantía, unos 140 millones procederían de los hogares españoles, del consumo doméstico de los usuarios. El ahorro por hogar ronda los 6 euros.

Los 210 millones de euros restantes proceden del ámbito empresarial. Desde el IDAE apuntan, no obstante, que las cifras anteriores solo se alcanzan si de verdad se consigue un comportamiento racional de la energía en hogares y empresas. Ello implica prescindir de la iluminación artificial cuando no es necesaria y usar tecnologías de ahorro en iluminación por aprovechamiento de la luz natural en edificios de empresas o industrias. Algunas de estas tecnologías consisten en la implantación de fotocélulas o sensores de luz que apagan o regulan la iluminación artificial en función de la luz natural aportada a la zona, a través de ventanas o lucernarios.

Además, el cambio horario favorece al medio ambiente. Según Anfaluc, se evita la emisión de entre 890.000 y 1.068.000 toneladas de CO2 a la atmósfera.

 

Otras medidas de ahorro: la luz inteligente

El cambio horario se plantea para sacar un mayor partido a la luz natural como medida de ahorro energético. Sin embargo, hay otros métodos para reducir el consumo energético. Uno de ellos es la luz inteligente, un sistema que se basa en criterios luminotécnicos y de eficiencia energética, donde se prima la calidad en beneficio de la sociedad y del máximo respeto al medio ambiente y la sostenibilidad. Esta tecnología ofrece múltiples aplicaciones, como que se encienda y se apague la luz solo con el movimiento. El Código Técnico de la Edificación obliga a la instalación de sistemas de iluminación inteligente en los edificios de nueva construcción. Además, se conceden ayudas públicas para incorporar este tipo de sistemas en los edificios del sector terciario.

Con independencia del cambio de hora, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y el IDAE recomiendan a los ciudadanos contribuir al ahorro de energía durante todo el año mediante un uso eficiente de la energía en el hogar, lo que engloba tanto a la iluminación, como al aire acondicionado, la calefacción, la compra de electrodomésticos eficientes y el uso del coche.

 

Un poco de historia

Los orígenes del cambio horario se remontan al año 1974, a raíz de la crisis del petróleo. Por entonces, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió más que duplicar el precio del barril. En 1973 se pagaba a 1,60 dólares. En 1974, superaba los 3,75 dólares. Este fuerte encarecimiento movió a los estados a buscar medidas de ahorro a toda costa y, entre ellas, se decidió apostar por el cambio horario. Numerosos países incorporaron esta práctica aunque, de forma legal, en Europa el cambio horario se reguló en 2001, con la Directiva 2000/84/CE de 19 de enero de 2001. España agregó esta norma a su ordenamiento jurídico por el Real Decreto 236/2002 de 1 de marzo.

La Comisión Europea considera imprescindible un horario unificado en los países integrantes de la Unión Europea para el correcto funcionamiento de su mercado interior, transporte y telecomunicaciones. Esto permite evitar desfases temporales entre unos países y otros.

Por el contrario, algunas economías mantienen la hora fija durante todo el año, como China, Japón, India y ciertos países árabes del Golfo Pérsico.

 

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