La tecnología nos ha permitido, como sociedad, alcanzar unas cotas de desarrollo inimaginables hace sólo unos siglos.
Poder hablar con personas al otro lado del hemisferio viendo además su imagen, tener información puntual e inmediata de todo lo que pasa en el mundo o algo tan popular como disponer de un aparato en casa que de calor en invierno y frío en verano.
Móviles y portátiles cargándose al sol. Baterías hechas con glucosa. Televisores planos inteligentes que ahorran el 50% de consumo.
Sin duda todo eso nos aporta una mejor calidad de vida, pero ¿A qué precio?
El avance tecnológico no siempre ha sabido conjugar los tres pilares básicos de la sostenibilidad: económico, social y ambiental; o quizás hemos sido nosotros los que no hemos puesto esa tecnología a favor de estos tres ejes del desarrollo sostenible.
Afortunadamente la tendencia ha cambiado y hoy día son infinidad los ejemplos de cómo esa misma tecnología desarrollada por el hombre está consiguiendo aunar los principios de la sostenibilidad.
El desarrollo sostenible es el núcleo de las tecnologías ambientales. Cuando se aplica el desarrollo sostenible como solución para asuntos ambientales, las soluciones tienen que ser socialmente equitativas, económicamente viables, y ambientalmente seguras.
Algunas tecnologías ambientales que mantienen desarrollo sostenible son: el reciclaje, purificación del agua, tratamiento de aguas negras, mejoras ambientales, tratamiento de gases, manejo de desechos sólidos, y energía renovable.
Algunas tecnologías ayudan directamente a la conservación de energía, mientras que otras tecnologías que ayudan al ambiente, reduciendo la cantidad de desechos producidos por actividades humanas, están emergiendo.
Aquí te mostramos algunos ejemplos de tecnología más verde:





