Consumo responsable

Sin-ttulo-20El planeta dispone de suficientes recursos para satisfacer las necesidades de todos sus habitantes.
Agua, alimentos, energía y territorio, suficientes para los casi 6.800 millones de seres humanos que la habitan, y entonces

¿Por qué mueren miles de personas por desnutrición o por no tener acceso a agua potable?
¿Por qué algunos bienes básicos cómo la electricidad o el derecho a respirar aire limpio no están al acceso de todos?
¿Cómo es posible que algunos países generen una huella ecológica para cuyo mantenimiento serían necesarios al menos tres planetas como la Tierra?

¿Estamos cuidando nuestro mundo para ésta y para las próximas generaciones?

Se nos suele decir a los ciudadanos, que la máxima forma de participación que tenemos en la sociedad es mediante el voto cada cuatro años a uno u otro partido. Esa quizas sea una forma de participación, pero desde luego no es la única.

Vivimos en una sociedad capitalista que tiene su base en el consumismo sin límites de bienes y servicios, y con éstos se necesita cada vez más agua y energía. Por lo tanto, si queremos crear una sociedad mas justa, es obvio que una parte importante de la solución está en el consumo.

Es necesario [gestionar los recursos] del planeta de modo responsable, y provocar el mínimo impacto sobre nuestro entorno, y todo ello introduciendo sencillas pautas de consumo en nuestra vida diaria.
En nuestras actividades cotidianas actuamos de acuerdo con nuestra ética: valoramos lo que nos parece bien o mal antes de tomar decisiones. En cambio, cuando consumimos es habitual tomar las opciones que se nos presentan como más [fáciles], baratas, accesibles, de moda, cómodas, seductoras...

El consumo responsable intenta deshacer este [divorcio] entre el comportamiento como ciudadanos y como consumidores: valoramos [qué] nos parece bien también al consumir.

El consumo responsable traslada la toma de decisiones desde la publicidad, el mimetismo social o intereses particulares hacia el criterio de cada cual. De esta manera tomamos las riendas de nuestras decisiones.
Hay muchas cosas en el mundo que no nos gustan: injusticias, degradación del medio, polución de las aguas, pobreza, violencia, desnutrición, el trabajo de los niños...

Nuestro consumo tiene que ver con ellas, porque con cada acto de consumo influimos sobre la evolución de la sociedad. El consumo responsable intenta que lo que potenciamos con nuestro consumo no sea contradictorio con lo que queremos potenciar a nivel social.

Todos tenemos, en mayor o menor medida, una doble moral o un doble discurso: uno como consumidores y, otro, como ciudadanos. Por un lado nos quejamos de la deslocalización de las empresas, pero salimos corriendo a comprar productos procedentes de China o de cualquier lugar del mundo. Como ciudadanos nos alertan las malas condiciones en las que se trabaja en los países subdesarrollados, pero como consumidores exigimos el precio más bajo en el supermercado, sin importarnos de dónde provienen o cómo se consiguen esos precios bajos.

Y si hablamos de consumo, en ese espacio si que tenemos mucho que decir los ciudadanos, que también somos los principales consumidores. Porque al fin y al cabo, los productos se fabrican, se distribuyen y colocan a la venta para que los consumamos nosotros, con lo cual [somos la pieza clave], ya que si no consumimos el sistema se derrumba.

Hacer un consumo responsable no se trata simplemente de una elección entre marcas ni sólo de [consumir verde], sino de un replanteamiento de toda la forma de consumir. Preguntémonos primero si realmente tenemos necesidad o deseo de lo que vamos a consumir, después de cuántas maneras se puede satisfacer esta necesidad o deseo, y finalmente, en caso de hacerlo a través del mercado, cuál de las opciones que nos ofrece nos parece más acertada. Más justa, más sostenible.

El consumo responsable supone tener en cuenta una serie de parámetros a la hora de elegir qué vamos a consumir. Claro, que para eso hace falta información. El problema es que esa información (sobre la empresa, el producto) nos llega tergiversada mediante la publicidad, que intenta crear en nosotros la necesidad de consumir productos que realmente no necesitamos y asociar el producto publicitado a valores por los que sentimos afinidad (amor, familia, paz, libertad, éxito, placer, deseo, triunfo…).

A continuación te ofrecemos un vídeo sobre este tema, una herramienta que te puede ayudar a comprender la diferencia que existe entre ser consumistas o ser consumidores responsables:

 

 

Domingo, 29 de Agosto de 2010 20:58

Los códigos de los huevos en España

Martes, 10 de Agosto de 2010 11:45

¿Siempre lo mismo?

 
Miércoles, 04 de Agosto de 2010 08:32

La danza del despilfarro

Domingo, 01 de Agosto de 2010 12:04

Cooperativas de Agricultura Ecológica

 
Viernes, 30 de Julio de 2010 09:02

Freeganismo: un nuevo modo de consumo

Lunes, 19 de Julio de 2010 11:12

¡Oda a mis bambas!

 
Lunes, 19 de Julio de 2010 08:36

Vivir del crédito

Jueves, 15 de Julio de 2010 12:44

Usar de modo eficiente el aire acondicionado

 
Jueves, 15 de Julio de 2010 11:59

El aumento mundial de la población, no es [él] problema

Martes, 13 de Julio de 2010 10:44

Bangkok declara la guerra a las bolsas de plástico

 
Sábado, 26 de Junio de 2010 08:20

Un agujero nada mágico

Viernes, 25 de Junio de 2010 11:16

Reciclar aceite doméstico usado

 
Lunes, 21 de Junio de 2010 10:38

Dublin no quiere más basura en la calle

Lunes, 14 de Junio de 2010 07:15

Consumo responsable, consumo responsable, consumo...

 
Miércoles, 02 de Junio de 2010 10:59

El agua en botella contiene más bacterias que la del grifo

Lunes, 24 de Mayo de 2010 10:05

El decrecimiento: nuestra única posibilidad

 
Domingo, 23 de Mayo de 2010 02:27

Decálogo del turista responsable

Lunes, 17 de Mayo de 2010 15:29

¿Qué significan los símbolos de reciclaje?