Bueno, ya está, ya pasó, y pasó lo que tenía que pasar. Dicen que cuanto mayores son las expectativas, mayor es la decepción o el batacazo que luego te pegas. Fijaros en lo que dijeron dos de los protagonistas de la cumbre (en esa ciudad danesa que empieza por C y que no pienso volver a nombrar), meses antes de la misma:
Barack Obama: “La respuesta de nuestra generación a este desafío será juzgada por la historia”. Ban Ki-moon: “Si fracasamos en Copenhague será moralmente inexcusable y miope económicamente”.
Juzgad vosotros mismos, mientras escuchamos un precioso tema del grupo Elefantes, "Al olvido", una canción que dedico a todos los que habéis participado activamente en nuestras campañas.
Y ahora sólo dos cosas más que decir sobre esto. Lo primero es que el Sr. Obama se debió sentir juzgado por la historia el día en que le concedieron el premio Nobel de la Paz y pensó que con eso ya había contribuido lo suficiente por el bienestar de la humanidad y que una vez retirado de sus compromisos políticos, disfrutaría leyendo su biografía ante el fuego de su chimenea, autocomplacido por el lugar que la historia le concedió (sin haberlo merecido) allá por el año 2009. Pero la historia no tiene una sola versión de los hechos, y los que miramos hacia la cumbre esos días, tomamos buena nota de lo que allí ocurrió y el papel que ejerció cada uno, y él llevará su cuota de responsabilidad del fracaso escrita en letras mayúsculas en su biografía, aunque no sea la oficial.
Y una cosa más. La suerte que han tenido, tanto Obama como el resto de líderes políticos, es que la respuesta de nuestra generación, como él dice, aún no es todo lo contundente que debería ser, pero que no se preocupen porque las conciencias ambientales empiezan a despertarse de manera colectiva y el cambio se ha iniciado ya de una manera imparable, con cumbre o sin ella, con líderes de verdad o sin ellos.
Al Sr. Ki-moon, decirle que ya sabe de primera mano hasta donde llega su poder y capacidad de decisión. Que puesto a decir frases para la historia es fantástico, pero que debería pararse a pensar a quién implica con esas frases, ya que lo pueden dejar en calzoncillos ante la opinión pública, tal y como ha ocurrido en esta bochornosa cumbre. Aunque también he de decirle que el acierto es total en cuanto a su premonición de la [miopía económica], ahí tuvo toda la razón, los asistentes a la cumbre padecen de ese tipo de miopía, sin duda.
Esta miopía económica es una enfermedad que Jaime Terceiro Lomba explica, sin pretenderlo, muy bien en su libro “Economía del cambio climático”. En él dice que la eficiencia económica, medida como la diferencia entre los beneficios y los costes, es un criterio básico a la hora de tomar decisiones como las que se debían tomar en Dinamarca. Allí había que decidir entre un mundo en el que no se ejecuten las acciones necesarias para combatir el calentamiento global, lo que sin duda generaría graves problemas y pérdidas de bienes (es economía) en horizontes de tiempo superior a cincuenta años (curiosamente ninguno de los líderes políticos que estuvieron en la cumbre vivirán para entonces), o bien elegir la alternativa de tratar de evitar daños futuros al precio de tomar medidas a corto plazo que van a implicar esfuerzos extras a las generaciones actuales. Es decir, el esfuerzo de ahora, tendrá su beneficio en las generaciones futuras.
¿No lo han visto así nuestros pseudo-líderes? ¿Miopía económica? Sí a las dos y además es que nuestro cerebro funciona así, como ya comenté en otra nota anterior, necesitamos que el esfuerzo presente tenga una recompensa ahora y lo demás ya llegará.
Pero la miopía es doble, dado que la mayoría de los expertos en economía aseguran que la inversión actual que supondría actuar contra el calentamiento global sería significativamente inferior que la que habría que hacer en caso de no hacer nada ahora y tratar de paliar los daños en el futuro ¿No hacen caso a los expertos?
No.
Y se acabaron las lecturas negativas, ahora me sumo a los comentarios de algunos de vosotros en la web de aktúa, en los que extraéis lecturas positivas, como el hecho de que más gente se ha empezado a concienciar de lo que está pasando o el mismo hecho de reconocer, lo que de antemano ya se sabía, que somos nosotros, los ciudadanos del norte y del sur (todos) los que tenemos que tomar las riendas de esta situación y hacer efectivo el cambio que todos queremos y que en incontables ocasiones hemos descrito en este proyecto llamado aktúa.
Para terminar esta nota, quiero darle las gracias a Fer por ser la persona que es y decirle que ya es un miembro más de mi familia. Fer, te queremos.
Y a los que habéis tenido la deferencia y paciencia de leer esta nota, deciros que el año 2010 va a ser un año importante para todos nosotros. aktúa asume la responsabilidad de liderar el cambio que necesitamos y en la consecución de ese objetivo hay un espacio para vosotros, os esperamos.
Lo mejor para el 2010.
Sera Huertas





