Ayer, de un informe presentado en The Economist hace un par de semanas, pude leer una breve reflexión de James Hansen (director del Goddard Institute) en donde decÃa que la Tierra ha comenzado a comportarse como una tostadora, de la cual la gran parte de la Humanidad no quiere bajarse.
James Hansen en sus publicaciones y disertaciones declara que los glaciares de montaña comenzaron a retroceder rápidamente al llegar al punto de 350 ppm de CO2 atmosférico. Es decir, que la ciencia estima las 350 ppm de CO2 como el punto en que los hielos eternos de montaña comienzan a fundirse más rápidamente.
El CO2 es uno de los gases de invernadero y a mayor concentración atmosférica, mayor calor queda atrapado en la Tierra.
Muchos expertos sugieren que nuestra civilización no deberÃa llegar a las 450 ppm si quiere vivir en un mundo como el que todos conocemos.
Pero algo no cierra en la ecuación.
En Febrero de 1987 el NOAA registra 348.55 ppm en atmósfera. Y en 20 años las cifras se han disparado muy rápido.
En Febrero de 2008 la cifra ascendÃa a 385.72 ppm.
En Febrero de 2009 la cifra ascendÃa a 387.41 ppm.
En Febrero de 2010 la cifra ascendÃa a 389.91 ppm.
Es decir, como la gran mayorÃa de nosotros poco está haciendo por revertir la situación, y [gran mayorÃa] nos incluye a todos en nuestras casas, en las empresas, en los gobiernos, las concentraciones crecen a un ritmo de 2 ppm cada año.
Si mis números son buenos, en 20 años más estaremos muy por encima de las 450 ppm que deberÃamos evitar a toda costa.
Conversando en 2008 con Jean Pascal van Ypersele -conocido climatólogo belga-, sugerÃa en aquel entonces que las 450 ppm a este ritmo de consumo energético, se alcanzarÃa no más allá del 2020.
¿Dónde vas a estar en 2020? Yo tendré apenas 45 años. Sera 50, Luciano 35, mi sobrino 16, Lari 30 y tantos. Es decir, todos seremos jóvenes si tomo en cuenta que mi abuela vive y cumple 94 años en Abril.
Sólo te presento estos datos para que a partir de mañana lunes 15 de marzo intentes desconectar todos los equipos que se encuentren en stand-by consumiendo energÃa dentro de tu hogar, te animes a usar el transporte público, suplantes carnes rojas por verduras, reduzcas tu consumo alocado de bienes extranjeros y si quieres ir más allá: leas un poco más sobre estos temas.
"Un niño tarda 2 años en aprender a hablar y luego en 70 años de vida que le quedan no ha aprendido a escuchar".
No escuchamos a los biólogos, a los climatólogos, a los educadores ambientales, a los expertos, a los que saben y menos aún a nuestra conciencia.
Esta nota también es para aquellos amigos que hoy están planificando su familia según lo que podrán darle a sus hijos. Hablan de cuántos hijos van a poder traer al mundo en base a que cada uno de ellos pueda tener todo lo que los padres quieren: acceso a una escuela privada, muchos juguetes, inglés, viajes, una buena casa, vivir mucho mejor materialmente respecto a lo que vivieron ellos de niños. Y esto está muy bien, todos pensamos igual, yo tampoco quiero que mis hijos vivan como mi abuela al terminar la Primera Guerra Mundial.
Pero nadie habla de eso, me refiero a qué clase de mundo heredaremos a los que siguen si sólo rendimos culto al dinero y luego pasamos nuestra vida pensando como gastarlo, o como nos pasa a muchos: pensando cómo pagar nuestras cuentas.
Hablamos de nuestros niños pensando en todo el dinero que nos costará mantenerlos. SerÃa muy bueno hablar de nuestros niños en base a lo que le vamos a dejar como planeta, en base a la calidad y cantidad de tiempo que pasaremos a sus lados. Y entiendo que tendrÃamos que ser más humanos y menos consumistas de un modelo impuesto.
Entiendo que el camino para recibir a nuestros hijos, deberÃa comenzar por adoptar un modo de vida más austero y responsable. Reflexionando a conciencia que tenemos que reducir nuestra enorme huella ambiental. Y en las reuniones no escucho a nadie hablar de retroceder un paso, de llevar una vida más simple, de volver a lo natural. Nadie piensa en revisar algunos hábitos, pero también entiendo que todo eso pronto debe cambiar.
Comenzando en casa.
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Fuente de datos cientÃficos: NOAA / The Economist
Fernando





