¿Pequeñas acciones cambiarán algo? Miércoles, 28 de Abril de 2010

fer002Así comenzaba la charla entre amigos.

Pensás que haciendo cosas en nuestras casas, cambiando algunos hábitos, ahorrando energía y dejando de usar el auto, ¿podremos salirnos de esta?

Por primera vez tuve que pensar durante unos segundos mi respuesta. Es cierto, tuve que pensarla.
En todos estos años, en los que decidí dedicar gran parte de mi vida a compartir lo que sé, he entrado en contacto con cientos de colegas y compañeros que sienten, piensan y me dicen que las pequeñas acciones individuales no sirven, o que al menos no marcarán una gran diferencia.

Y es por eso que el pasado sábado tuve que pensar mi respuesta, igual fue la misma de siempre: “ni lo dudes, cada pequeña acción cuenta”.

Pero sentí muy por dentro que cierta duda intentó instalarse en mis convicciones. Ya pasó, fue sólo un susto; aún creo que tu parte cuenta… y mucho.

Mis colegas, en cierto modo tienen razón, al menos las evidencias lo demuestran. Desde la Cumbre de Río en el 92’, en donde la Humanidad tomaría el compromiso de cuidar la Tierra, poco se ha hecho, y los que seguimos de cerca los datos globales, conocemos muy bien que en los últimos 20 años, la situación de los bosques, del agua, de los glaciares o de la biodiversidad ha ido empeorando.

Quiero pensar que en la calle existen muchas personas comprometidas que están haciendo todo lo mejor de ellas mismas para marcar una gran diferencia positiva.
Y hay mucha gente que forma parte de ese grupo, no sólo en lo referente a cuestiones ambientales, hay mucha gente comprometida con la pobreza, con el hambre, con la desigualdad de género, con los derechos de los niños, entre cientos de otros temas sociales que deberían ocuparnos.

Creo ser parte de ese grupo de personas, intento y me cuesta, pero lo vuelvo a intentar. Estoy en constante y pleno aprendizaje y siempre junto a mi esposa buscamos ir más allá, queremos lograr que nuestro compromiso sea mayor. Aunque hay tanto por mejorar.
Y así encontramos a Sera y su familia, a los chicos de Solydarte, al equipo aktúa en Río Cuarto, al equipo de Córdoba, a Alexia desde Madryn, a Marcos en Deán Funes, a Maru,  Lara y cientos de cientos de amigos, colegas y ciudadanos que están en el camino.

Pero de verdad,… cientos de cientos,…a veces pienso que no serán suficientes ante miles de millones que están ahí, como espectadores o como partes del problema.
Lo puedo escribir como nota en mi diario, pero me niego a pensar que no podremos ganar la partida.

Estas líneas son para aquel 98% de la sociedad que está fuera de nuestro camino, y yo intentaré meterme por unos minutos dentro de sus cabezas, para saber por qué a pesar de sentir, ver y oir que estamos en un problema, la gente no quiere cambiar.
Sinceramente, este tipo de preguntas me las hago a diario, al menos por un instante, en cada día, me pregunto lo mismo desde hace unos 5 o 6 años.

Y me pregunto esto cada vez que puedo, para no transformarme en uno más de los que dicen que pequeñas acciones no pueden generar cambios.
Entonces, me meteré unos minutos en tu cabeza, si es que sentís que no estás haciendo gran cosa por reducir tu impacto. Veré con tus propios ojos la situación e intentaré comprenderla.

Yo termino de dar una conferencia de unas 3 horas de duración; luego de haberte presentado una larga lista de evidencias de que las cosas están dadas vueltas, todos los datos con su debida fuente científica, vos incorporás parte del mensaje, pero al salir del auditorio pensás, ¿será cierto todo eso, o este tipo exagera?¿no será uno más de esos ambientalistas con el discurso del fin del mundo?¿tan así estará todo? Si fuera cierto, ya me hubiese enterado antes, no puede ser que en los diarios no haya salido nada…, si fuera cierto lo veríamos en la tele.

Entonces, te incorporás a la vida diaria y esperás,…esperás que alguien más te lo cuente, tal vez así pasarías a la acción. Pero esto no sucede, al menos en la Argentina de hoy, de estos temas sólo se habla en la tele que pocos vemos, tal vez a las 6 de la mañana en un canal de cable de lunes a viernes o el domingo a las 10:30 por algún canal privado. Pero nunca en un horario central, esos horarios son exclusivos para que te despejes de tus problemas, pasando de Intrusos en el Espectáculo al fútbol gratis o de Ricardo Fort a Showmatch.

Esto me contaba este amigo el último sábado, él se divierte con estos programas, lo despejan de sus problemas, lo desconectan, lo entretienen, lo hacen reír; estos programas son el tema de discusión de muchas reuniones entre amigos. Y sí, mientras más estemos desconectados de la realidad, mucho mejor, así no nos enteramos de lo que realmente sucede. Y a todos nos pasa.

Entonces, si luego de una charla, buscás más información, más parámetros para corroborar de que algo malo está sucediendo y depositás toda tu confianza en los medios para obtener esa información, tal vez vos y yo estemos en un problema.
El otro día lo comentaba en facebook, ni un solo canal local de la ciudad de Córdoba hizo mención alguna del Día Mundial del Agua, el pasado mes de marzo, tampoco se mencionó que el 22 de la semana pasada fue el Día de la Tierra, a este ritmo, espero que algo aparezca sobre el Día Mundial del Medio Ambiente en el mes de junio.

Y yo estoy en problemas porque si desde el gobierno o los medios, ya sea a nivel nacional o provincial, no existe una campaña de educación en temática ambiental, mis palabras se las llevará el viento. Tal vez al otro día, tal vez en un mes, tal vez en uno año.
Igual presiento que tampoco será suficiente una gran campaña, porque intelectualmente podemos asimilar que hay que cambiar, ahora el desafío estará en pasar a la acción y encontrar apoyo en la sociedad.
Todos nosotros nos movemos por contagio, seguimos a la mayoría, no todos, tal vez mi caso y el tuyo sean distintos, pero la gran masa de la sociedad urbana se mueve así.
Si mi vecino tiene un gran coche, yo quiero uno igual, si va al trabajo a pie, yo voy a pie.
Si mi amigo vive en un “country”, yo quiero también hacerlo. Si mi primo usa camisas Legacy, yo trataré de imitarlo, si la chica más bonita del curso fuma, yo tendré que fumar, si está de moda usar  tacos altos, yo no me puedo quedar afuera, y así podríamos mencionar muchos ejemplos.

En lo ambiental sucede lo mismo, si vos y tu familia toman un compromiso dado para reducir su huella de carbono, y en la cuadra otros vecinos los imitan, tarde o temprano, el barrio intentará imitarlos, y esto sucede en muchas ciudades y pueblos del mundo.

Pero…
Si no hacés nada, todos imitarán esa “pequeña acción” u omisión.
Sigo estando dentro de tu cabeza, y observo que tus amigos se comportan como si nada sucediera, y vos para no parecer ridículo “los imitás”, por eso los cambios que necesitamos no se observan o al menos no como a estas alturas ya deberían percibirse.

En los últimos 3 años, según mis cálculos, más de 28.000 jóvenes de escuelas y universidades han participado en mis disertaciones, mucha gente…, cientos de cientos.
Yo estoy convencido de que la gran mayoría salió del auditorio pensando de que había que cambiar el mundo esa misma tarde,...sí que estoy convencido.
Todo aquel que observa cómo hemos perdido glaciares, que descubre que el agua potable será escasa en 20 años o que perdemos especies a una velocidad inimaginable, y que además tenga un poco de sentido común, no hay dudas de que estaría dispuesto a cambiar el mundo ese mismo día.

Y aquí tenemos otro problema, no se trata de salvar el mundo en una tarde, se trata de hacer pequeñas grandes cosas todos los días, todo el año, todos los años. Pero nuestro entusiasmo se desvanece muy rápido, a las pocas horas diría yo, y si en la calle no encontrás más referencias para seguir entusiasta,...si no te contagian tus amigos, volvemos a la página cero del libro de las buenas prácticas para cambiar el mundo.

Y en tu mente, te volvés a convencer de que ese tipo, estaba exagerando, de que las cosas no están tan mal como dice…

Tengo en mi poder, un total de 1.328 “mails”, que recibí luego de compartir una mañana o una tarde con algunos de ustedes, todos son mensajes inspiradores, mensajes que me dan fuerza para seguir, mensajes con compromiso de cambio, mensajes con promesas, mensajes con esperanzas, mensajes con entusiasmo y muchos otros con grandes y brillantes ideas.
De 28.000 ciudadanos, si cuento con 1.328 dispuestos a cambiar el mundo, en menos tiempo aún que una tarde podremos lograrlo. Pero el tiempo pasa y el entusiasmo vuelve a caer.

Sucede que cuando te encontrás con vos mismo, te preguntás si vale la pena hacer algo. Sucede también que tanto nos metieron en la cabeza de que no valemos nada, que hasta nos lo creemos. Sucede también que como el efecto debería ser contagioso, pero como vos por A o por B no hiciste tu parte, nadie lo hizo contagioso. Sucede que tal vez ni te creas realmente el mensaje de que el cambio climático es un enorme desafío para ésta y las próximas generaciones. Sucede que te da vergüenza, suceden tantas cosas en tu cabeza.
Creo que una parte de los jóvenes que han ido a mis charlas, son miembros del facebook, sé que no todos, muchos no usan esta herramienta, pero tomemos el supuesto de que algunos cientos son miembros, fans o admiradores de aktúa.

Hoy siguen nuestro trabajo más de 4.100 personas, quiero saber que al menos nos siguen porque una de nuestras notas les ha “gustado”.
Bien, en este espacio suelo subir información que me haría saltar hasta el techo, -y de esto ya he hablado en otras notas-, sin embargo recibo pocos comentarios o ninguno. Y la razón está a la vista, una nota entre miles que muchos reciben por día, seguramente pasará desapercibida, y más si habla de temas que no mucho gusta leer.

Me gustaría que alguna de nuestras informaciones sirvan para incorporar algo más en nuestras vidas. Me gustaría un comentario sincero que diga: esto a mí me sirve, esto me ha hecho cambiar tal o cuál hábito, esto me hizo pensar dos veces, esto no lo sabía y yo voy a cambiar, soy un “tonto” pero ahora hice un click, esto me preocupa y voy a averiguar más, esto se lo contaré a mis amigos, esto lo aplicaré en mi vida, esta nota me sirve para la escuela, esta nota hace que reduzca mi consumo de carne, esta nota me ayuda para la tesis de grado, esta nota confirma lo que pensaba, esta información me invita a…
Y recibo comentarios; pero siempre, siempre son de casi los mismos 20 ciudadanos de un grupo de 4.100 los que participan, recuerden, esos son el 2% de la sociedad que está en el mismo camino que yo sigo.

Percibo que no nos damos cuenta del efecto multiplicador de las cosas, de que si no hacemos toda nuestra parte, los demás, los otros, tampoco harán la propia.
Y esto es lo que uno desde este lado puede observar.
La voluntad es lo que no debemos perder, sin embargo es lo que más rápido se escapa. Tenemos voluntad de hacer algo pero justo hasta ahí, no me pidas más.

Y esto es seguro lo que muchos colegas observan, nadie se cree que puede hacer algo grande, nadie se cree que un mensaje en “jóvenes conectados”, pueda marcar una diferencia, nadie se cree que eliminando  los stand-by salvaremos al mundo de una crisis energética.
Y me pregunto ¿por qué no?

Siempre le digo a la gente que todos los cambios comienzan en uno mismo, pero es tan cómodo vivir como si nada pasara, que la sociedad seguramente despertará tarde.
Por eso, cientos de cientos haciendo cosas, es muy bueno, pero si sos parte de los miles de miles que no hacen nada, eso es pésimo.

Hoy subí una nota en la página web, muy clara, de un colega español que debe luchar a diario con los escépticos del cambio climático, donde se hablaba de un aumento de 5,7ºC en la temperatura media global, sabiendo que sólo 3ºC más nos pueden llevar a una nueva extinción, pensaba que decenas de personas harían un comentario a la nota, pero esto no fue así.
Entonces, no sólo existen los escépticos, aquellos que aún piensan que vivimos en un mundo con recursos infinitos, sino que además, existen aquellos que ya han tomado conciencia, pero que nada quieren hacer por hacer oír sus voces. No nos paralicemos, movilicémosnos.

Muchos jóvenes participaron de algunas campañas en Córdoba, estaban entusiasmados, contagiados, conectados, comprometidos. ¿Estarán allí cuando organicemos una nueva acción, cuando intentemos reunirnos algunos meses más tarde?
¿Será fácil formar un “equipo de chicos y chicas” por un cambio? ¿O ya el entorno, la rutina diaria, el consumo, la publicidad, las marcas, el qué dirán, la tele, habrán vuelto a tenderles una trampa?

Esa sería una pregunta que te hago a vos. Creo con todo mi corazón que aún tenemos tiempo de girar el curso de ciertas cosas, pero ¿vos crees que podremos lograrlo?
Si te cuesta enviar un comentario a una nota, si te cuesta sumarte a una charla entre amigos, si te cuesta dejar de lado las bolsas de plástico, si te cuesta usar menos el auto, reducir tu consumo de carne, participar activamente en un foro, consumir menos, ahorrar energía y agua, votar con conciencia, participar del centro vecinal, si todo esto te cuesta, ¿pensás que podremos marcar una diferencia vos y yo?

A veces siento que muchas cosas ya las he escrito más de una vez, y sé que volveré a hacerlo. Y si esto pasa es porque a diario me encuentro con personas que se ríen, no de mí, de ellos, de su ignorancia, de su mediocridad, de sus limitaciones y si se ríen es porque aún somos muy pocos los que intentamos contagiar este cambio, ellos sienten que son más, que lo pueden más, que son más pícaros, más vivos, más…

Vos y yo tenemos un enorme desafío, y podemos tomarlo juntos, pero con pequeñas acciones diarias, pequeñas iniciativas, gestos que indiquen al mundo de que vos estás allí, de que vos podés ser el próximo Mahatma Gandhi.
Gracias por dejarme meter un rato dentro de tus pensamientos.

Escribo esto como testigo de que apuesto en vos, de que confío en vos, no para trasladar culpas, no para castigar a las omisiones. Escribo aquello que siento, aunque me equivoque mil veces.

 

Fernando

 

 
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