
En primer lugar, quiero pedir disculpas a mis dos o tres lectores, - no creo que tenga más -, porque sin vosotros este diario no tendría sentido. Eso es al menos lo que dicen los escritores y cantantes cursis cuando se dirigen a su público, y la verdad es que en este caso no es cierto, aunque si bastante apropiado.
Redactar este diario tiene sentido como una reflexión personal de lo que nos va ocurriendo a Fernando y a mí entorno a nuestra aventura con aktúa.
Que si hoy me cabreo porque el número de mierdas de perro por metro cuadrado de calle aumenta más que el déficit público español, que si mañana estoy encantado debido a que el 0,000001%...
de nuestros seguidores en facebook ha comentado una nota, que si me emociona ver como una niña reprende a sus papis por no tirar la basura en el contenedor correcto, y luego todas estas vivencias más o menos trascendentales se mezclan en mi cerebro con los muchos o pocos spaguettis que tengo (los que seguís aktúa sabréis a que me refiero) y a veces surge la necesidad de contar algo al vacio, dirigido a todos y a nadie, porque sería pretencioso pensar que estas reflexiones las va a “escuchar” alguien. Y ya está, sin más, eso es todo, un ejercicio de reflexión personal que quizás no comparta con nadie (salvo con mis queridos Fer y Ale).
Dicho esto, hoy el cuerpo me pide decir una cosa, y a eso me dispongo:
“A mi señal, sangre y fuego” una gran frase pronunciada por Máximo Décimo Meridio, Comandante de los Ejércitos del Norte, General de las Legiones Félix, y leal servidor del emperador Marco Aurelio, o dicho de otra manera Russell Crowe en la película “Gladiator”. Líder indiscutible de las legiones romanas que comanda y que enardece con una frase que encierra un mensaje claro y contunde: Vamos a conseguir nuestro objetivo porque vamos a darlo todo en su consecución, vamos a poner todos los medios a nuestro alcance, vamos a poner toda nuestra fuerza y arrojo en el empeño y no vamos a dar ni un solo paso atrás.
Máximo Décimo Meridio no contempla otra opción que la victoria y así me siento yo con el proyecto que llevo entre manos, no visualizo otra posibilidad que no sea la de ver un mundo mejor para nuestros hijos y a la organización aktúa contribuyendo firmemente a ello. Lo visualizo junto a mi socio y amigo Fernando Alvarez, porque juntos marcaremos la diferencia y lo veo junto a otras muchas personas que desde otros puntos del planeta ya están haciendo valer su parte. A todos ellos les digo: “A mi señal, sangre y fuego”.
El tema musical no puede ser otro, “Now We Are Free” de la B.S.O. de Gladiator. (Te lo dedico Lou).





