No podría dejar pasar la oportunidad de hablar sobre los cuatro días que he vivido junto al equipo aktúa en Río Cuarto.
A veces muchas cosas no pueden ser parte del diario porque tengo tantos frentes abiertos y tan poco tiempo, que este diario suele quedar como última prioridad.
Mis disculpas a todos los que leen esta sección, intentaré recuperar parte de mis vivencias cuando comience a subir vídeos en “te lo contamos”, allí será más fácil para mí.
No olvidaré nunca estas jornadas juntos, creo que hay siempre un antes y un después, para nosotros hay un antes de la expo y un después de las últimas charlas. Para todos fue muy útil encontrarnos, conocernos y apostar por un futuro juntos.
La tarea de buscar personas que dupliquen mi trabajo, no es algo sencillo y menos que se logre en apenas unas horas. Trabajar con Luciano me ha llevado más de 10 meses, y recién empezamos nuestro camino juntos. Siempre comprendí que si quería que aktúa fuera un gran movimiento, tendría que duplicar y duplicar y duplicar mi trabajo, tenía que delegar el mando en otros y contagiarme del entusiasmo que siempre genera empezar algo nuevo.
Y la verdad es que tuve suerte porque me ha tomado poco tiempo conocer gente capaz de hacer grandes cosas, capaz de ser parte del cambio que todos sabemos que necesita nuestra sociedad.
Una vez consolidado el equipo allí en Río Cuarto, haré lo mismo en la ciudad de Córdoba. Aquí cuento con voluntarios valiosos y comprometidos que necesitan un líder, apenas un empujón para pasar a la acción. Esto me tomará un poco más de tiempo, pero ya estamos en camino. Junto a Ana iremos consolidando nuestro equipo aquí.
En los años que llevo como educador ambiental, tanto como amateur o profesional, no me había encontrado con gente tan valiosa y dedicada por esta causa como es el caso del grupo que han armado en Río Cuarto.
Creo que aktúa es una excusa, ya que estos jóvenes son activistas por un cambio, yo solo les brindé una pequeña plataforma pero ellos han despegado solos. Y están haciendo un gran trabajo.
Desde mis años de escuela secundaria, aprendí que si quería ir lejos con mis metas, me tenía que unir con personas que fuesen aún más aptas, inteligentes y despiertas que yo. Si lo hacía, seguramente llegaría más rápido a cualquier objetivo propuesto.
Y bien, hoy me siento seguro porque encontré tanto en Río Cuarto como en Córdoba o Teodelina, chicos y chicas de los que yo aprendo, que me hacen crecer y que fortalecen mi confianza de que juntos podemos marcar una diferencia. Una diferencia entre el mar de la mediocridad y ese puñado de personas con valores, compromiso y energía de cambio.
Durante cuatro días, y muchos más en la “previa de”, Luciano, Ana y Noe estuvieron detrás de todo. Yo casi no intervine en la gestión de los eventos vividos.
Y los nombro a ellos, porque es la única forma que tengo de reconocer su trabajo. Sé que Silvi, Cris, Juan, José y yo también estuvimos presentes, pero más de lejos. Así lo entiendo yo.
Me siento orgulloso por haber estado con ustedes, por haber vivido la experiencia de “trinchera” a su lado, donde todos éramos iguales, donde nos hablamos de “vos a vos”, sin diferencias.
Así fue pensado aktúa, sin jefes, sin directivos, todos parte de un mismo equipo.
Sin descuidar que todo equipo necesita de un “coach”.
De vuelta en casa, pienso cómo hemos de organizarnos para que este proyecto les permita además generar nuevos recursos propios, para poder desarrollar otras actividades y para poder enfrentar el pago de los gastos que se generen.
Y para los que no lo saben, con las entradas que vendieron los integrantes del equipo, pudimos cubrir todos nuestros gastos. No empresas, no gobiernos. Recursos propios.
Esto no es una simple ONG, esto es un movimiento humano que se siente fuerte, muy fuerte.
Luciano se está transformado en un verdadero líder de equipo, pude observarlo, escucharlo y ver cómo se relacionaba con sus amigos, con el grupo.
Tiene muchas habilidades y las está poniendo a punto, tiene un carisma especial. Contagia. Y eso es bueno.
Cuando me dijo: "Ana y Noe han hecho tanto como yo", hizo brillar a sus compañeras, él salió del centro de atención, y eso lo hacen las grandes personas, las que hacen que las cosas sucedan.
Yo solo podré acompañarlo, estaré guiando el trabajo y seré parte de su equipo. El resto como grupo, sabrán cómo resolverlo. Pero él,… él sabe lo que hace.
Ojalá Dios me indique el camino a seguir, me regale fuerzas para siempre estar cuando ellos me necesiten. Ojalá yo pueda siempre aprender, ojalá yo pueda inspirarlos para seguir adelante.
Ojalá este proyecto les sea útil y que aprendan muchas cosas y que lo hagan grande para los que luego tomarán la posta.
El camino que han tomado estos chicos, no es sencillo.
Se comprometen con su futuro, con su sociedad, con sus familias.
Cada actividad realizada, fue pensada en el bien público, en todos aquellos que leen esta nota.
No es fácil dedicarle una mañana a juntar cientos y cientos de bolsas y plásticos, basura que otros dejaron olvidada, sólo para demostrar que podemos ser más civilizados.
No es fácil quitarle horas y horas a sus familias, para armar una stand en la expo, no es fácil.
Han dejado todo su tiempo, han invertido sueños, ganas, entusiasmo, sólo para demostrar que sí se puede hacer cosas desde abajo, sin esperar siempre que sean los gobiernos los que resuelven nuestro problemas. Ellos nos demuestran que el poder está en los individuos.
No son un puñado de "ambientalistas", como despectivamente suena esa palabra en mi país, son ciudadanos muy comprometidos, muy formados, muy críticos y pensantes, muy inteligentes, capaces y despiertos, tal vez eso los hace diferentes, tal vez esos ingredientes son los que movilizan a un ser humano y lo llevan a la acción. El resto de la sociedad duerme o solo es un simple espectador del mundo que pasa a su lado.
Gracias por creer en ustedes.
Por ahora la única recompensa es una pizza antes de despedirnos. Pero si seguimos juntos en esta, si logramos dosificar bien la energía, claro que haremos de aktúa algo enorme.
A mí no me pidan nunca disculpas, a mí me hablan como a uno más, yo disfruto de esto y los apoyo.
Que la vida nos vea de viejos y tengamos cientos de miles de momentos vividos juntos. Como el que vivimos esos cuatro días como equipo.
Los quiero amigos. Y gracias a cada uno de ustedes, a vos Silvi, Cris, Juan, José, Ana, Noe y Lucho.





